Eduardo Palomares: Toda la vida consagrada a un sueño
Por Noelia Flores - Noviembre 22, 2020
https://lacontradejaen.eldiario.es/eduardo-palomares-linares-jaen/
El galerista linarense
Eduardo Palomares.
Pocas veces
he tenido el privilegio de enfrentar una entrevista de este tipo. He de
confesar que una madeja de nervios revoloteó por mi tripa la mañana que le
conocí.Eduardo
Palomares no es un
hombre cualquiera. Sentarme frente a alguien como él, me generó respeto,
admiración y una sonrisa de oreja a oreja bajo mi triste mascarilla. El brillo
en mis ojos conseguía delatarme. Persona ilustrada, elegante y con una
inquietud que dejaría sin habla al más pintado, nació en un momento de la
historia de España donde la censura lo empañaba todo. A pesar de ello, entendió
desde muy temprano que el Arte debía aspirar a algo más que para decorar una
humilde estancia. Su curiosidad no tenía, ni tiene límites. Su pasión por el
Arte tampoco. Estudiar Económicas en la Universidad Complutense de Madrid le
procuraba un futuro prometedor. Pero no era lo que realmente deseaba. Así que
se armó de valor, analizó sus prioridades y decidió luchar por su sueño, ser
galerista de arte. Consciente de las dificultades, albergaba lo más importante:
pasión, curiosidad y plena confianza en sí mismo.
Mamá,
quiero ser galerista
Nuestro
protagonista, Eduardo Palomares, nace en 1954 en el término municipal de
Linares (Jaén). De todos modos, tendremos que esperar hasta 1976 para su
traslado definitivo a Linares. En 1961, con solo siete años, marcha a Madrid,
donde manifestará sus primeros coqueteos con el mundo del Arte a través de las
exposiciones ofertadas en la gran capital. En esta época, la libertad cultural
estaba en entredicho. Desde el inicio de la dictadura, cargábamos con una
herencia artística saturada de bodegones, paisajes, retratos o representaciones
de las costumbres populares, temas muy recurrentes en las exposiciones de este
periodo. Pero este
hecho nunca fue un impedimento para Eduardo. Armado de curiosidad, profundizó
en otras tendencias artísticas nada habituales en nuestro país. El más que
cuestionable “aperturismo” (1959-1975) instaurado por Franco ante las presiones
internacionales, posibilitaba la tímida llegada de algunos movimientos
artísticos bajo una constante supervisión del Estado.
Así llegamos
hasta 1971, momento en el que ingresa en la Universidad Complutense de Madrid
para estudiar Económicas. Posteriormente, entre 1974-1975 se instala en Granada
para realizar el servicio militar obligatorio, cuestión que no detendrá sus
aspiraciones. Durante este paréntesis de su vida consigue organizar sus
primeras exposiciones en algunas salas de la localidad granadina. Una vez
finalizada la mili y con una mochila de contactos a sus espaldas, alternará
viajes entre Madrid y Linares, su ciudad natal, para continuar organizando
exposiciones. En el caso de Linares, a mediados de 1975, aún no existía ningún
espacio expositivo que acogiera las condiciones apropiadas para estos casos. De
hecho, Eduardo presentó una de ellas en el Patio de Cristales del Ayuntamiento,
un espacio del que, al menos, fue posible aprovechar sus amplias dimensiones.
Era evidente que la ciudad demandaba a gritos un espacio adecuado y permanente
donde lucir un Arte sin reservas. Hasta ese año, solo se habían celebrado en
Linares concursos anuales de Bellas Artes. Así que, de un modo inevitable,
Eduardo decidió montar una galería de Arte por su cuenta.
Con la
muerte del dictador en noviembre de 1975, se abría un panorama de nuevas
perspectivas e inquietudes trasladadas al ámbito cultural del país. La sociedad
linarense también experimentó dicho cambio. El público de la ciudad demandaba
una mayor oferta cultural que incluía, entre otras, las exposiciones. A partir
de 1976, Eduardo Palomares se instala en Linares con su familia e inaugura su
soñada galería de Arte, EDUMA, en la calle Isaac Peral 34. Como él
mismo afirmaba en la entrevista, “En Linares había sed de exposiciones. Todo el
mundo quería comprar Arte”, y estaba dispuesto a asumir el reto. Abrir la
galería había sido una idea muy meditada ya que sus medios eran escasos. En
varias ocasiones recibió jugosas ofertas para dirigir alguna que otra galería
de arte en Madrid, pero prefirió declinarlas. Su ciudad natal le pareció un
lugar idóneo para alcanzar el equilibrio deseado: vivir humildemente de lo que
amaba y disfrutar de su familia. A finales de los 70, Linares se presentaba
como un escenario atractivo gracias a las oportunidades profesionales otorgadas
por la empresa automovilística “Santana Motor”, en plena ebullición por
entonces. Así, con todas estas cartas sobre la mesa, Eduardo comienza una
aventura con EDUMA que durará la friolera de cuarenta años. Analicemos por un
instante el valor de un proyecto de este tipo. Durante el periodo de la
transición no existía en España el concepto de “Galería de Arte”. Sólo era
posible encontrar “sala de exposiciones” o “salas de arte”. Eduardo Palomares
fue el primero en la provincia de Jaén en proponer un espacio expositivo
privado, itinerante y libre de censuras.

Interior
de la galería de arte EDUMA durante la exposición del artista Antonio Casares.
Foto: Eduardo Palomares.Nuestro
protagonista se moverá como pez en el agua por el universo de las exposiciones.
Viajará a infinidad de ciudades españolas para conocer otras galerías de arte,
artistas, nuevas corrientes, distintas metodologías expositivas, etc. Por
encima de todo, perseguía atribuir un sentido didáctico a la galería,
combinando pasado y actualidad. Por un lado, daba visibilidad a artistas
locales emergentes y por otro, exponía nuevas corrientes de la mano de artistas
conocidos. Maticemos que Eduardo siempre ha concebido el Arte como un bien
valioso que debe estar al servicio del pueblo. No merece ser solo un producto
listo para el consumidor. Debe actuar como pilar fundamental del sistema
educativo para desarrollar nuestro pensamiento crítico y, en consecuencia, evolucionar
como sociedad. En este sentido, también organizaba actividades formativas
dirigidas a distintos centros educativos. Sus propuestas tenían un alto nivel
de aceptación. Eran muy habituales las excursiones a su galería para presenciar
interesantes charlas sobre historia del arte.De igual
forma, su catálogo de servicios también incluía alguna que otra exposición
dedicada a artistas consagrados, como fueron los casos de Goya, Matisse,
Picasso, Miró o Marc Chagall. Respecto a Joan Miró, guarda una entrañable
anécdota. A finales de los 70, Eduardo viajó hasta la fundación Rodríguez
Acosta de Granada para visitar una exposición del pintor (recordemos que aún no
había fallecido. Ocurrirá en periódico “El País”. No le ha
quedado nada en el tintero por exponer. Incluso fue de los primeros en Linares
en reivindicar el valor del grafiti como estilo artístico digno de ser
protegido. A todas estas cuestiones, debemos añadir que su trayectoria
profesional no se limitó a la galería. También trabajó como marchante de arte
para artistas como Palomo Linares. Les cerraba eventos y exposiciones por
algunas de las salas más importantes del mundo como New York o París. Sin duda,
su labor impulsó notablemente muchas carreras artísticas. Mientras existiese
talento, él se dejaba la piel.
Entrada
de la galería EDUMA
inauguración exposición de la artista Ana Núñez. Foto; Eduardo Palomares. La
trayectoria de la galería EDUMA alcanzará un punto de inflexión. Con la llegada
de la crisis económica de 2008 y el cierre definitivo de “Santana Motor” en
2011, se dispara la tasa de paro en Linares, dañando gravemente el tejido
económico de la ciudad. Esto se tradujo en una sistemática fuga de jóvenes
generaciones sedientas de oportunidades que no podía ofrecerles su tierra,
además de un progresivo envejecimiento de la población. Las consecuencias de
estos hechos no tardaron en percibirse en el panorama cultural linarense.
Durante algunos años, se apreció un desinterés general hacia la actividad
cultural, incluida la galería de arte EDUMA. La demanda de exposiciones, la
venta de obras y la afluencia de público se vieron afectados
significativamente. Eduardo intentó mantener a flote la galería reduciendo el
número de exposiciones e intentando atribuirles un mayor impacto mediático.
Pero no será suficiente. La situación económica de la ciudad, lejos de mejorar,
empeoraba a pasos agigantados. La cultura pasó a ser la última de las
preocupaciones de la gente y el gobierno local de entonces huía avergonzado de
una situación incapaz de manejar. Finalmente, Eduardo cierra la galería de arte
EDUMA en 2016. Un cambio
de cicloAparentemente,
había llegado el momento de retirarse después de tanto trabajo cosechado. Pero
no fue así. Ese mismo año, los dueños de una empresa llamada “Gourmet Cazorla”
tuvieron la idea de abrir una galería de arte en la planta baja de sus
instalaciones. Conscientes de la dilatada experiencia de Eduardo, le
propusieron gestionar la galería. Allí dispondría de 600 m² ajustados a las
necesidades técnicas de un espacio expositivo. Eduardo aceptó sin pensarlo. La
nueva galería se llamaría “GC Espacio de Arte” o “GC ART SPACE”. Lugar donde
continúa trabajando en la actualidad. Durante estos 4 años ha seguido
exponiendo a destacados artistas como Ripollés, Jacinto Lara, Javier Flores,
los hermanos Nikita y Egor Zingura, Rafael Alvarado, María Bejarano, la alemana
Sabina Huber, Pedro Casermeyro, Fernando de la Rosa, Robert Harding, Chema
Lumbreras, José Melguizo, Sebastián Navas, Cayetano Romero, José Seguiri,
Beato, Mota, Eduardo Urculo, entre otros.
Interior de “GC Espacio de Arte” en
las instalaciones de Gourmet Cazorla. Foto: Eduardo Palomares.Además, en
estos momentos pueden disfrutar de una exposición temporal cuyo discurso
expositivo versa sobre la pinacoteca municipal del ayuntamiento de Linares. Su
nombre es “Redescubriendo”. Exposición del patrimonio pictórico del
ayuntamiento de Linares”, disponible hasta el 29/01/2021. Se trata de una
selección de obras que participaron y fueron premiadas en los reiterados
concursos de Bellas Artes que se celebraban en Linares. Sin duda, un trozo de
nuestra historia que nadie debe perderse. Asimismo, debo añadir que
recientemente Eduardo propuso un proyecto escultórico dedicado al torero y
artista Palomo Linares cuyo coste será sufragado a través de actividades
culturales y donaciones. Su ubicación estará frente a la puerta grande del coso
de Santa Margarita y tendrá una altura de 5 metros. El escultor elegido para
ejecutarla ha sido Antonio Polo. El ayuntamiento ya ha dado luz verde a este
proyecto que esperan se finalice en un máximo de 2 años.Reflexiones
de una historiadora del arte Aunque las
actividades no cesan en esta nueva galería, seguimos apreciando un desinterés
general ante un espacio de estas características. Es cierto que, desde hace una
década hasta hoy, Linares ha notado un impulso cultural gracias a unas jóvenes
generaciones que han apostado por sectores culturales como el teatro o la
música. Pero el ámbito de la historia del arte y de las Bellas Artes continúa
estando en un segundo plano a pesar de los esfuerzos. En Linares, además de la
galería de arte de Eduardo, contamos con organismos dedicados a las humanidades
como, por ejemplo, el Centro de Estudios Linarenses (CEL). También contamos con
el Archivo Histórico Municipal o la Biblioteca Pública municipal, lugar
utilizado como espacio multidisciplinar desde 2017. Quizás falle la forma, pero
considero que ya va siendo hora de que la historia del arte cale en el
imaginario colectivo linarense. Es hora de dar un empuje eficaz a este campo.
Ahora, más que nunca, toca apoyar nuestra razón de ser como sociedad. Nuestra
identidad. Personas como Eduardo Palomares llevan luchando toda la vida contra
viento y marea para mejorar esta situación cultural. Y continúa haciéndolo a
pesar de los obstáculos. De lo que sí estoy segura es que se unirán más adeptos
a esta causa. A mí, desde luego, ya me tiene asegurada.
Eduardo
Palomares junto a
una de las obras de la exposición de la pinacoteca del Ayuntamiento de Linares.
Título: de la obra: “María
ingrávida” (1970, Matías Quetglas Benedet).
Nuestro
protagonista, Eduardo Palomares, nace en 1954 en el término municipal de
Linares (Jaén). De todos modos, tendremos que esperar hasta 1976 para su
traslado definitivo a Linares. En 1961, con solo siete años, marcha a Madrid,
donde manifestará sus primeros coqueteos con el mundo del Arte a través de las
exposiciones ofertadas en la gran capital. En esta época, la libertad cultural
estaba en entredicho. Desde el inicio de la dictadura, cargábamos con una
herencia artística saturada de bodegones, paisajes, retratos o representaciones
de las costumbres populares, temas muy recurrentes en las exposiciones de este
periodo.
La
trayectoria de la galería EDUMA alcanzará un punto de inflexión. Con la llegada
de la crisis económica de 2008 y el cierre definitivo de “Santana Motor” en
2011, se dispara la tasa de paro en Linares, dañando gravemente el tejido
económico de la ciudad. Esto se tradujo en una sistemática fuga de jóvenes
generaciones sedientas de oportunidades que no podía ofrecerles su tierra,
además de un progresivo envejecimiento de la población. Las consecuencias de
estos hechos no tardaron en percibirse en el panorama cultural linarense.
Durante algunos años, se apreció un desinterés general hacia la actividad
cultural, incluida la galería de arte EDUMA. La demanda de exposiciones, la
venta de obras y la afluencia de público se vieron afectados
significativamente. Eduardo intentó mantener a flote la galería reduciendo el
número de exposiciones e intentando atribuirles un mayor impacto mediático.
Pero no será suficiente. La situación económica de la ciudad, lejos de mejorar,
empeoraba a pasos agigantados. La cultura pasó a ser la última de las
preocupaciones de la gente y el gobierno local de entonces huía avergonzado de
una situación incapaz de manejar. Finalmente, Eduardo cierra la galería de arte
EDUMA en 2016.
Reflexiones
de una historiadora del arte


Comentarios
Publicar un comentario